Cercar en aquest blog

dimecres, 9 de juliol de 2008

Cómo fabricar una crisis alimentaria global: Lecciones del BM, el FMI y la OMC

Cómo fabricar una crisis alimentaria global: Lecciones del BM, el FMI y la OMC
05-07-08, Por Walden Bello *

El aumento global en los precios de los alimentos no es sólo la consecuencia de utilizar productos agrícolas para convertirlos en agrocombustibles, si no de las políticas del “libre mercado” promovidas por las instituciones financieras internacionales. Ahora las organizaciones campesinas están liderando la oposición a la industria agrícola capitalista.

Cómo el “mercado libre” está destruyendo la agricultura en el Tercer mundo y quién lo está combatiendo

El aumento global en los precios de los alimentos no es sólo la consecuencia de utilizar productos agrícolas para convertirlos en agrocombustibles, si no de las políticas del “libre mercado” promovidas por las instituciones financieras internacionales. Ahora las organizaciones campesinas están liderando la oposición a la industria agrícola capitalista.

Cuando cientos de miles de personas se manifestaron en México el año pasado contra un incremento del 60% en el precio de las tortillas, muchos analistas culparon a los biocombustibles. A causa de los subsidios del gobierno estadounidense, los granjeros de ese país dedicaban más hectáreas al maíz para etanol que para alimento, lo cual disparó los precios. Esta desviación del uso del maíz fue sin duda una causa del aumento de los precios, aunque probablemente la especulación de intermediarios con la demanda de los biocombustibles tuvo una mayor influencia. Sin embargo, a muchos se les escapó una pregunta interesante: ¿cómo es que los mexicanos, que viven en la tierra donde se domesticó el maíz, han llegado a depender del grano estadounidense?

La erosión de la agricultura mexicana

No puede entenderse la crisis alimentaria mexicana sin considerar que en los años anteriores a la crisis de la tortilla, la patria del maíz fue convertida en una economía importadora de ese grano por las políticas de “libre mercado” promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y Washington. El proceso comenzó con la crisis de la deuda de principios de la década de los 80s. México, uno de los dos mayores deudores del mundo en vías de desarrollo, fue obligado a suplicar dinero al Banco y al FMI para pagar el servicio de su deuda con los bancos comerciales internacionales. El precio de un rescate fue lo que un miembro del consejo ejecutivo del BM describió como “intervencionismo sin precedente”, diseñado para eliminar aranceles, reglamentaciones estatales e instituciones gubernamentales de apoyo, que la doctrina neoliberal identificaba como barreras a la eficiencia económica.

El pago de intereses se elevó del 19 por ciento del gasto federal total en 1982 al 57 por ciento en 1988, en tanto el gasto de capital se derrumbó del 19.3 al 4.4 por ciento. La reducción del gasto gubernamental se tradujo en el desmantelamiento del crédito estatal, de los insumos agrícolas subsidiados por el gobierno, los apoyos al precio, los consejos estatales de comercialización y los servicios de extensión.

Este golpe a la agricultura campesina fue seguido por uno aún mayor en 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Aunque dicho tratado consideraba una prórroga de 15 años a la protección de productos agrícolas, entre ellos el maíz, pronto comenzó a fluir maíz estadounidense altamente subsidiado, lo cual redujo los precios a la mitad y hundió al sector maicero en una crisis crónica. En gran medida a causa de ese acuerdo, México se ha consolidado como importador neto de alimentos.

Con el cierre de la entidad gubernamental comercializadora de maíz, la distribución de importaciones maiceras de Estados Unidos y del grano nacional ha sido monopolizada por unas cuantas empresas trasnacionales, como Cargill. Eso les ha dado un tremendo poder para especular con las tendencias del mercado, de modo que pueden manipular y magnificar los movimientos de demanda de biocombustibles tantas veces como quieran. Al mismo tiempo, el control monopólico del comercio interior ha asegurado que un aumento en los precios internacionales del maíz no se traduzca en pagar precios significativamente más altos a los pequeños productores.

Cada vez resulta más difícil a los productores mexicanos de maíz eludir el destino de muchos otros pequeños productores en sectores como arroz, carne de res, pollo y cerdo, quienes se han venido abajo por las ventajas concedidas por el TLCAN a los productos subsidiados estadounidenses. Según un informe del Fondo Carnegie de 2003, las importaciones agrícolas de EEUU han dejado sin trabajo a 1.3 millones de campesinos, muchos de los cuales han emigrado al país del norte.

Las perspectivas no son buenas, pues el gobierno mexicano continúa en manos de neoliberales que desmantelan sistemáticamente el sistema de apoyo al campesinado, un legado clave de la Revolución Mejicana. Como dice el director ejecutivo de Food First, Eric Holt- Jiménez, “Llevará tiempo y esfuerzo para recuperar la capacidad de los pequeños agricultores y no parece que haya ningún deseo político para esto- sin olvidar el hecho que NAFTA debe ser renegociada”.

Creación de la crisis del arroz en Filipinas

Que la crisis global de alimentos se origina en la reestructuración de la agricultura por el libre mercado resulta más claro en el caso del arroz. A diferencia del maíz, menos del 10 por ciento de la producción mundial de arroz se comercializa. Además, en el arroz no ha habido desviación del consumo hacia los biocombustibles. Sin embargo, sólo en este año los precios se han triplicado, de 380 dólares por tonelada en enero a más de mil dólares en abril. Sin duda, la inflación deriva en parte de la especulación de los cárteles mayoristas en una época de existencias escasas. Sin embargo, el mayor misterio es por qué varios países consumidores de arroz que eran autosuficientes se han vuelto severamente dependientes de las importaciones.

Filipinas ofrece un triste ejemplo de cómo la reestructuración económica neoliberal transforma un país de ser exportador neto a importador neto de alimentos. Ahora es el mayor importador mundial de arroz. El esfuerzo de Manila por asegurarse provisiones a cualquier precio se ha convertido en primera página en los medios de comunicación, y las fotos de soldados que protegen la distribución del cereal en las comunidades pobres se han vuelto emblemáticas de la crisis global.

Los trazos generales de la historia de Filipinas son similares a los de México. El dictador Ferdinand Marcos fue culpable de muchos crímenes y malos manejos, entre ellos no llevar adelante la reforma agraria, pero no se le puede acusar de privar al sector agrícola de fondos gubernamentales. Para paliar el descontento de los campesinos, el régimen les otorgó fertilizantes y semillas subsidiadas, impulsó mecanismos de crédito y construyó infraestructura rural. Durante los 14 años de su dictadura, sólo en uno, 1973, se tuvo que importar arroz debido al extenso daño causado por los tifones. Cuando Marcos huyó del país, en 1986, había 900 mil toneladas métricas de arroz en los almacenes del gobierno.

Paradójicamente, durante los siguientes años de gobierno democrático se redujo la capacidad de inversión gubernamental. El BM y el FMI, actuando a favor de acreedores internacionales, presionaron al gobierno de Corazón Aquino para que diera prioridad al pago de la deuda externa, que ascendía a 26 mil millones de dólares. Aquino accedió, aunque los economistas de su país le advirtieron que sería “inútil buscar un programa de recuperación que sea consistente con el pago de la deuda fijada por nuestros acreedores”.

Entre 1986 y 1993, entre el 8 y el 10 por ciento del PIB salió de Filipinas cada año en pagos del servicio de la deuda. Los pagos de intereses en proporción al gasto gubernamental se elevaron del 7 por ciento en 1980 al 28 por ciento en 1994; los gastos de capital cayeron del 26 al 16 por ciento. En poco tiempo, el servicio de la deuda se volvió la prioridad del presupuesto nacional.

El gasto en agricultura cayó a menos de la mitad. El BM y sus acólitos locales no se preocupaban, porque un propósito del apretamiento del cinturón era dejar que el sector privado invirtiera en el campo. Pero la capacidad agrícola se erosionó con rapidez, los sistemas de riego se estancaron, y hacia finales de la década de los 90s sólo el 19 por ciento de la red de carreteras del país estaba pavimentada, contra el 82% en Tailandia y el 75% en Malasia. Las cosechas eran pobres en general; el rendimiento promedio de arroz era de 2.8 toneladas por hectárea, muy por debajo de las de China, Vietnam y Tailandia, donde los gobiernos promovían activamente la producción rural. La reforma agraria languideció en la era posterior a Marcos, despojada de fondos para servicios de apoyo, que habían sido la clave para las exitosas reformas de Taiwán y Corea del Sur.

Como en México, los campesinos filipinos padecieron la retirada a gran escala del Estado como proveedor de apoyo. Y el recorte en programas agrícolas fue seguido por la liberalización comercial; la entrada de Filipinas en la Organización Mundial de Comercio (OMC) tuvo igual efecto que la firma del TLCAN para México. La entrada en la OMC requería eliminar cuotas en las importaciones agrícolas excepto el arroz, y permitir que cierta cantidad de cada producto ingresara con bajos aranceles. Si bien se permitió al país mantener una cuota en importaciones de arroz, tuvo que admitir el equivalente entre el 1 y el 4 por ciento del consumo doméstico en los 10 años siguientes. De hecho, a causa del debilitamiento de la producción derivada de la falta de apoyo oficial, el gobierno importó mucho más que eso para compensar una posible escasez. Esas importaciones, que se elevaron de 263 mil toneladas en 1995 y a 2.1 millones en 1998, hundieron el precio del cereal, lo cual desalentó a los productores y mantuvo la producción a una tasa muy inferior a la de los dos principales proveedores del país, Tailandia y Vietnam.

Las consecuencias del ingreso de Filipinas en la OMC barrieron con el resto de la agricultura como un tifón. Ante la invasión de importaciones baratas de maíz, los campesinos redujeron la tierra dedicada a ese cultivo de 3.1 millones de hectáreas en 1993 a 2.5 millones en 2000. La importación masiva de partes de pollo casi acabó con esa industria, mientras que el aumento de importaciones desestabilizó las de aves de corral, cerdo y vegetales.

Los economistas del gobierno prometieron que las pérdidas en maíz y otros cultivos tradicionales serían más que compensadas por la nueva industria exportadora de cultivos “de alto valor agregado” como flores, espárragos y brócoli. Poco de eso se materializó. El empleo agrícola cayó de 11.2 millones en 1994 a 10.8 millones en 2001.

El doble golpe del ajuste impuesto por el FMI y la liberalización comercial impuesta por la OMC hizo que una economía agrícola en buena medida autosuficiente se volviera dependiente de las importaciones y marginó constantemente a los agricultores. Fue un proceso cuyo dolor fue descrito por un negociador del gobierno filipino durante una sesión de la OMC en Ginebra: “Nuestros pequeños productores agrícolas son masacrados por la brutal injusticia del entorno del comercio internacional”.

La gran transformación

La experiencia de México y Filipinas se reprodujo en un país tras otro, sujetos a los manejos del FMI y la OMC. Un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 14 países descubrió que los niveles de importaciones agrícolas en 1995-98 excedieron los de 1990-94. No era sorprendente, puesto que uno de los principales objetivos del acuerdo agrícola de la OMC era abrir mercados en países en vías de desarrollo para que absorbieran la producción excedente del norte.

Los apóstoles del libre mercado y los defensores del dumping parecieran estar en extremos opuestos del espectro, pero las políticas que propugnan producen el mismo resultado: una agricultura capitalista industrial globalizada. Los países en desarrollo se integran en un sistema en el que la producción de carne y grano para exportación está dominada por grandes granjas industrializadas como las manejadas por la trasnacional tailandesa CP, en las que la tecnología es mejorada continuamente por avances en ingeniería genética de firmas como Monsanto. Y la eliminación de barreras tarifarias y no tarifarias facilita un supermercado agrícola global de consumidores de elite y clase media, atendidos por corporaciones comercializadoras de granos como Cargill y Archer Daniels Midland, y minoristas trasnacionales de alimentos como la británica Tesco y la francesa Carrefour.

No se trata sólo de la erosión de la autosuficiencia alimentaria nacional o de la seguridad alimentaria, sino de lo que la africanista Deborah Bryce-son, de Oxford, llama la “descampesinación”, es decir, la supresión de un modo de producción para hacer del campo un sitio más apropiado para la acumulación intensiva de capital. Esta transformación es traumática para cientos de millones de personas, pues la producción campesina no es sólo una actividad económica: es un modo de vida milenario, una cultura, lo cual es una razón de que en India los campesinos desplazados o marginados hayan recurrido al suicidio. Se calcula que unos 15 mil campesinos indios han acabado con su vida. El derrumbe de precios por la liberalización comercial y la pérdida de control sobre las semillas ante las empresas de biotecnología son parte de un problema integral, señala Vandana Shiva, activista por la justicia global: “En la globalización, el campesino o campesina pierde su identidad social, cultural y económica de productor. Ahora un campesino es ‘consumidor’ de semillas y químicos caros que venden las poderosas corporaciones trasnacionales por medio de poderosos latifundistas y prestamistas locales”.

Agricultura Africana: desde la complacencia al desafío

La descampesinación se encuentra en un estado avanzado en Latinoamérica y en Asia. Si el BM se sale con la suya, África seguirá el mismo camino. Cómo Bryceson y sus colegas afirman correctamente en un artículo reciente, The World Development Report 2008, con amplia información sobre la agricultura en África, es prácticamente un plan para la transformación de la agricultura continental en una agricultura a gran escala comercial. Pero como en muchos otros lugares, la gente esta pasando de un resentimiento a un completo desafío.

En el tiempo de la descolonización en los 60s, África era un exportador neto de alimentos. Hoy el continente importa el 25% de su comida; casi todos los países son importadores netos. El hambre y la falta de alimentos están al orden del día, con emergencias de alimentos durante los tres últimos años en el Cuerno de África, el Sahel, el sur y el África Central.

La agricultura en África está en una profunda crisis, las causas van desde las guerras a los gobiernos, la falta de tecnología agrícola y el aumento del sida. Como en México y Filipinas una gran parte de la explicación es el abandono de los controles de los gobiernos y los mecanismos de ayudas que bajo el ajuste estructural impuesto por el FMI y el BM como el precio a pagar para la asistencia en pagar la deuda externa.

Los ajustes estructurales trajeron un decline en la inversión, aumentaron el desempleo, reducción del gasto social, reducción del consumo y baja producción. El aumento de los precios de los fertilizantes y al mismo tiempo la reducción de los sistemas de créditos agrícolas lo único que hizo fue reducir el uso de fertilizantes, el tamaño de las cosechas y la reducción de la inversión. La realidad rehusó confrontarse a las expectativas doctrinales de que el estado allanaría el camino para que el mercado dinamizara la agricultura.

En lugar de ello, el sector privado que vio que la reducción en el gasto del estado crearía más riesgos, no cubrieron el desfase. País tras país, la salida del estado “lleno” en lugar de “vaciar” la inversión privada. Donde el sector privado sustituyó al público, según un informe de OXFAM “A menudo lo han hecho en unos términos muy desfavorables para los granjeros pobres, dejando a estos con más inseguridad alimentaria, y a los gobiernos a depender de unas ayudas internacionales poco predecibles.” El sector económico, normalmente a favor del sector privado, estuvo de acuerdo, admitiendo que “muchas de las empresas privadas que vinieron a reemplazar a los investigadores estatales resultaron ser monopolistas en busca de dinero.”

El apoyo que recibieron los gobiernos fue canalizado por el Banco Mundial para la exportación de los productos agrícolas para generar divisa extranjera, la que necesitan los estados para pagar su deuda. Pero como en la hambruna en Etiopia en los años 80, este llevo a que la mejor tierra agrícola se dedicase a la exportación forzando a mover las cosechas para la alimentación a tierras menos favorables, lo que aumento la inseguridad alimentaria, además las indicaciones del BM a varias economías para que se centraran en el mismo tipo de productos para la exportación a menudo llevo a una sobreproducción, lo que hizo que los precios bajasen en los mercados internacionales. Por ejemplo el éxito de Ghana en la expansión del cultivo de cacao llevo a una bajada del precio del 48% entre 1986 y 1989. En 2002-03 la caída en el precio del café contribuyó a otra emergencia de alimentos en Etiopia.

Como en México y Filipinas, los ajustes estructurales en África no fueron sólo sobre la falta de inversión sino de la des-inversión de los gobiernos. Hubo otra diferencia importante, en África el FMI y el BM administraron a pequeña escala, tomando decisiones sobre la velocidad en que los subsidios se terminaban, cuantos funcionarios debían ser despedidos e incluso en el caso de Malawi, que cantidad de reservas de grano se venderían y a quien debían ser vendidas. O sea que los procónsules residentes del BM y del FMI llegaron hasta las entrañas de cómo el estado manejaba la economía agrícola para quedarse con todo.

Mezclando el impacto negativo del ajuste con las injustas practicas de comercio de EEUU y de UE. La liberación permitió que la carne de vacuno subvencionada de la UE llevase a muchos ganaderos del Oeste y el Sur de África a la ruina. Con los subsidios legitimados por la OMC, el algodón procedente de EEUU inundó los mercados con unos precios de entre el 20 y el 55% del coste de producción, por lo que llevaron a la bancarrota a los productores africanos.

Según OXFAM el número de subsaharianos viviendo con menos de 1 dólar diario casi se dobló entre 1981 y 2001 alcanzando los 313 millones, un 46% de la población. El papel que jugó el ajuste estructural es innegable. Como admitió el principal economista del BM para África, “No pensamos que el coste humano de esos programas seria tan grande, y que las ganancias económicas tardasen tanto en llegar”.

Malawi es un ejemplo representativo de la tragedia africana propagada por el FMI y el BM. En 1999 el gobierno de Malawi inició un programa para dar a cada pequeño negocio familiar un paquete con fertilizantes y semillas gratuitamente. El resultado: excedente nacional de maíz. Lo que vino después es una historia que debe ser encumbrada como un estudio clásico de uno de los grandes errores de la economía neoliberal.

EL BM y otros donantes de ayuda forzaron la disminución y eventualmente el abandono del programa, diciendo que el subsidio distorsionaba los mercados. Sin los paquetes gratuitos, la producción cayó. Al mismo tiempo el FMI insistió al gobierno a que vendiera una gran parte de sus reservas de grano para permitir que la agencia de la reserva de alimentos pagase la deuda. El gobierno cumplió. Cuando la crisis alimentaria se convirtió en hambruna en 2001-02, las reservas eran prácticamente inexistentes. Unas 1.500 personas murieron. El FMI no se arrepintió, de hecho, suspendió los pagos de un programa de ajuste aludiendo que “el sector paraestatal continuaría siendo un riesgo para la exitosa implementación del presupuesto de 2002/03. Las intervenciones del gobierno en la agricultura y otros mercados alimentarios están socavando otras inversiones más productivas”.

Pero otra crisis alimentaria aún peor se gestó en 2005, el gobierno había tenido bastante con la estupidez del FMI y del BM. Un nuevo presidente reintrodujo el subsidio para los fertilizantes, permitiendo que 2 millones de familias lo comprasen a un tercio del precio de mercado y las semillas también con descuentos. El resultado: aumento espectacular de las cosechas durante dos años, un excedente de 1 millón de toneladas de maíz y el país se transformó en un exportador de maíz a todo el cono sur de África.

El desafío de Malawi al BM podría haber sido un acto de resistencia heroica pero inútil hace una década. El medioambiente hoy es diferente, desde que los ajustes estructurales han sido desacreditados en toda África. Incluso algunos gobiernos donantes y ONGs que lo apoyaban se han distanciado del Banco. Puede que la motivación es prevenir su perdida de influencia en el Continente por asociarse con unas políticas fracasadas y con unas instituciones impopulares cuando la ayuda de China está emergiendo como una alternativa a los programas de ayudas del BM, FMI y los gobiernos occidentales.

Soberanía Alimentaria: ¿el paradigma de una alternativa?

No es solamente el desafío de gobiernos como el de Malawi y la disidencia de sus aliados lo que esta socavando al FMI y al BM. Organizaciones campesinas de todo el mundo, cada vez más militantes en resistir la globalización de la agricultura industrial. De hecho, es por la presión de grupos de agricultores que los gobiernos del Sur han rechazado conceder mayor acceso a sus mercados agrícolas y demandando el fin de los subsidios agrícolas en los EEUU y en la UE, lo que llevo a la Ronda de Doha de la OMC al fracaso.

Los grupos de agricultores han creado redes internacionales; uno de los movimientos más dinámicos es Vía Campesina. Ellos no solo buscan “echar a la OMC de la agricultura”, oponerse al paradigma de una agricultura industrial capitalista; también proponen una soberanía alimentaria alternativa. Esto significa en primer lugar el derecho de los países a determinar su producción y su consumo de alimentos y la liberación de la agricultura de los regimenes de comercio global como la OMC. También significa la consolidación de la agricultura a pequeña escala con la protección del mercado interior de los productos importados baratos; precios remunerativos para agricultores y pescadores: abolición de todos los subsidios directos e indirectos a la exportación; y el fin de los subsidios domésticos que promuevan un tipo de agricultura insostenible. Vía Campesina también pide el final de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPs) que permite a las corporaciones patentar las semillas; se oponen a la agro-tecnología basada en la ingeniería genética; y demanda una reforma del campo. Como contraste a un monocultivo integrado global, ofrecen la visión de una economía tradicional agrícola compuesta de diversas economías nacionales agrícolas comerciando entre ellas pero centradas principalmente en la producción domestica.

Una vez fueron considerados como una reliquia de la era pre-industrial, los campesinos están liderando la oposición a una agricultura industrial capitalista que los relegó a la papelera de la historia. Se han convertido en lo que Karl Marx describía como una “clase en si misma” con conciencia política contradiciendo sus predicciones sobre su fin. Con la crisis de alimentos global, se están posicionando en el primer plano y tienen aliados y gente que los apoya. Los campesinos rehúsan ir dócilmente a esa buena noche y combaten la descampesinación, los acontecimientos en el siglo XXI están mostrando que la panacea de una agricultura industrial capitalista es una pesadilla. Con las crisis medioambientales multiplicándose, las disfunciones sociales de la vida urbana-industrial apilándose y la agricultura industrializada creando una mayor inseguridad alimentaria, el movimiento de los agricultores cada vez está ganando relevancia no solo en los agricultores sino en todos los que se encuentran amenazados por las consecuencias catastróficas de la visión global del capital de una organización de la producción, la comunidad y la vida en si misma.

dissabte, 31 de maig de 2008

La restricción ecológica, economía y movimientos sociales

En Europa han surgido opciones alternativas que requieren una mayor atención. Entre ellas se destaca la Teoría de la Regulación, convirtiéndose en un ingrediente importante del movimiento contra "el pensamiento único". En esta corriente se encuentra el economista austríaco Werner Raza, quien advierte que la economía política contemporánea olvida las bases ecológicas de la producción. Recordando que muchos conflictos en realidad son disputas por recursos naturales, se defiende una reforma tanto en el mercado como en el Estado.

Werner Raza, economista de la Universidad de Economía y Ciencias Empresariales de Viena, es un especialista en Teoría de la Regulación, una postura que hoy se populariza en el viejo continente. A esa experiencia europea, Raza agrega sus estudios en América Latina, ya que realizó su tesis sobre políticas de desarrollo sustentable en Bolivia, y actualmente estudia comparativamente los impactos de la integración regional de la Unión Europea sobre Viena, y el Mercosur sobre Montevideo. En 1998, aprovechando su estadía en Montevideo, tras una conferencia brindada en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), se desarrolló esta entrevista que presentan los principales rasgos de la Teoría de la Regulación y sus implicancias económicas, ecológicas y políticas.

- ¿Cómo se explica su interés, como economista, en un aporte novedoso como lo es la Teoría de la Regulación?

Raza: Nuestra perspectiva se desarrolla dentro de un marco teórico más amplio que la visión económica tradicional. En especial, como somos economistas políticos nos interesa desarrollar conceptos nuevos para problemas que hoy vivimos pero que carecen de abordaje. En ese sentido, nos apoyamos en la Teoría de la Regulación, dialogando con autores como el francés Alain Lipietz quien es uno de sus promotores. Para nosotros los análisis económicos deben estar contextualizados históricamente, deben ser materialistas y también no deterministas. La Teoría de la Regulación ofrece esa alternativa.

- La Teoría de la Regulación se está convirtiendo en un referente de los debates sobre las políticas de desarrollo en Europa. ¿Cuáles son sus aportes más destacados?

Raza: Una noción central dentro de la teoría de la regulación es el régimen de acumulación, es decir el conjunto de las relaciones sociales que se ocupan con la producción y reproducción de una sociedad. Cada una de estos regímenes de acumulación, que se pueden observar históricamente, tienen su propia forma de utilizar y explotar la Naturaleza, y también su propia forma de regulación de esta relación social. Con esta noción queremos un poco ampliar el entendimiento económico sobre la distribución del ingreso nacional, es decir de los frutos de la actividad productiva, y también incluir temas como el acceso al medio ambiente, los costos y beneficios de su utilización y de la actividad productiva. Es decir, amplificar esta importante noción de la distribución económica. En esta tarea es especialmente relevante el concepto de restricción ecológica.

Esta noción vienen a integrar las relaciones sociedad-ambiente dentro de la teoría de la regulación. En realidad, en la formulación original de la teoría de la regulación, realizada por autores franceses, los aspectos ambientales estaban ausentes. Nuestro grupo de trabajo propone integrar a esta teoría una forma institucional que se puede llamar la restricción ecológica o la relación sociedad-naturaleza. Bajo ella queremos apuntar a las relaciones sociales que podrían ser conflictivas pero también a veces compatibles. Es decir, a la relación dialéctica entre estos dos campos, la sociedad y la Naturaleza. Nosotros creemos que cada régimen de acumulación tiene su propia forma de explotar y utilizar el medio ambiente y también los recursos naturales, y dentro de esta forma institucional creemos que sería posible integrar esta relación dentro de la teoría de la regulación. En estos momentos, antes que una propuesta elaborada, es una idea que proponemos.

Esta teoría intenta analizar el comportamiento de la economía y la política atendiendo a las formas específicas de las relaciones sociales que rigen esos procesos. Los considera además en su evolución, en tanto ese proceso es fundamental para comprender el desarrollo de la economía y de la política. Ofrece alternativas metodológicas, en tanto es histórica, materialista y dialéctica. No defiende un equilibrio general y no acepta que exista "una mano invisible" en el mercado. Pero considera que la historia es abierta y que las relaciones sociales son las que determinan los modos y fuerzas productivas, con lo que se separa del marxismo ortodoxo.

- ¿Cuáles son las formas socialmente institucionalizadas que esta teoría reconoce en las relaciones económicas?

Raza: La Teoría de la Regulación reconoce modos de producción y regímenes de acumulación; los primeros resumen las relaciones sociales y de la producción, y los segundos las formas históricas de organización de la economía. Señala que hay por lo menos cinco formas institucionales. En el primer caso se encuentran las relaciones institucionales relacionadas con la moneda. Es decir, qué forma específica desarrollan las políticas monetarias, qué papel juegan esas políticas dentro de la economía, el rol de la propia moneda, la incidencia del sector financiero, etc. Se analizan temas como por ejemplo si la política monetaria está subordinada a una estrategia keynesiana. Creo que la forma de la moneda es ahora la más dominante dentro del sistema económico porque como hay una crisis económica donde las soluciones no están tan claras, el horizonte temporal de la gente que tiene dinero, es decir los capitalistas, es bastante corto. Por ello tienen que valorizar el capital a corto plazo, y eso es una explicación para la amplificación y el implemento de los mercados financieros, el enorme papel que están jugando y la gran influencia que tienen en el comportamiento productivo de los países, especialmente reduciéndolo.

La segunda forma institucional es la relación salarial. Es decir la forma específica que tiene la relación entre los empresarios y los empleados. También considera temas como la forma de fijar el nivel de los salarios. Por ejemplo, en el período fordista de los años 40 hasta la década de 1970, en Europa la fijación de los salarios no estaba ligada al mercado de trabajo sino que estaba vinculada a un proceso de negociación institucionalizado entre los empresarios y los empleados.

La tercera forma de regulación considera la competencia y cómo funcionan los mercados. Es decir, cómo se desarrolla el ámbito de intercambio comercial. Por ejemplo, se pueden observar formas predominantes de mercado con unas pocas empresas, desembocando en una competencia oligopolística. Ahora aparecen, quizás, nuevas formas de mercados, como puede ser el mercado de trabajo, en tanto el antiguo sistema de negociación del nivel salarial se viene reduciendo.

La cuarta forma es la específicamente relacionada con el Estado. Considera por ejemplo qué forma tiene el Estado, qué papel juega dentro de la economía y el ámbito político. Se analiza, por ejemplo, si es un Estado neo-coroporativista donde sólo se apoyan los intereses de los empresarios, o si es intervencionista, dirigista, regulando la distribución del ingreso.

La quinta forma son los modos de relación con la economía internacional. Es decir si hay a nivel internacional una forma de regulación fuerte, bastante clara como era en la época de Bretton Woods cuando se dio origen al Banco Mundial, pero que fracasó al inicio de los años 70. O bien si es una forma que tiene un régimen internacional sin un cuerpo de derecho sólido, donde compiten los Estados nacionales, como parece observarse en esta época presente.

Estas son las formas institucionales y a partir de un análisis de ellas, se podría llegar a ciertas conclusiones o a una cierta tipología de regímenes de acumulación. Así, se han descrito al menos cuatro regímenes en los países del norte, como los extensivos, intensivos con o sin consumo de masas, etc. Para los países del Sur, autores como el economista y político chileno Carlos Ominami, han hecho otras tipologías.

- ¿La Teoría de Regulación ofrece una visión de cierta necesidad histórica, de una evolución necesaria de la historia?

Raza: No es determinista como la teoría marxista convencional. Dice que el comportamiento histórico es más o menos abierto, que es contingente y que son en última instancia estas relaciones sociales las que influyen sobre la evolución de una economía y una sociedad. No existe una lógica inherente de las fuerzas productivas. Es decir, no hay una necesidad en el devenir de los hechos. Puede haber intención en los actos de los individuos, pero los resultados de estos actos no son previsibles, son bastante abiertos.

- Entonces, ¿qué significado tiene que la Teoría de la Regulación sea una aproximación materialista?

Raza: Eso se debe a que quiere analizar la realidad económica y política a partir de los hechos con el apoyo de abstracciones. Pero dentro de un ámbito, un contexto cultural, social y económico y no desde el punto de vista de una normatividad, como la que prevalece por ejemplo en la economía neoclásica.

- ¿Y ésta aproximación cómo se vincula o qué aportes sustantivos relevantes ofrece a las cuestiones que discuten los movimientos sociales?

Raza: En mi opinión la Teoría de la Regulación es en cierto sentido una meta teoría. No intenta ni ofrece una explicación general o universalista del comportamiento de las sociedades o economías, sino que brinda un marco conceptual, una terminología para ver, para analizar. Apunta a desentrañar, a cuestionar, a investigar a las sociedades dentro de un contexto concreto. Por esto no hay un cuerpo teórico sólido dentro de la teoría de la regulación que permita explicar una realidad económica y social desde un punto de vista teórico universal.

- ¿Cuáles son los nuevos temas de discusión dentro de la Teoría de la Regulación?

Raza: El caso más importante se centra en la temática ambiental. La Teoría de la Regulación, en la formulación original de los autores franceses no atendía los temas ambientales. Incluso la perspectiva tradicional de la economía política olvida el ámbito ecológico. Pero hay razones importantes para atender al ambiente.

Tenemos razones teóricas, ya que no podemos olvidar los vínculos sociedad-Naturaleza, pero también prácticas, como por ejemplo reconocer que el ambiente también es una base energética y material de la actividad económica. Nuestro grupo de trabajo en Viena propone integrar a esta teoría una nueva forma institucional que se puede llamar de restricción ecológica, o de relaciones sociedad-Naturaleza. Bajo ella queremos apuntar a las relaciones que podrían ser conflictivas pero también a veces compatibles.

- Buena parte de las perspectivas económicas tradicionales se resisten a incluir la dimensión ambiental en sus análisis. ¿Cómo reaccionan frente a las ideas que hoy prevalecen?

Raza: Nosotros creemos que el tratamiento del medio ambiente dentro de la economía neoclásica es deficiente. No toma en cuenta el aspecto institucional por ejemplo. Tampoco toma en cuenta el hecho de que el ambiente funciona como base de toda la ecología humana o toda la actividad económica.

Nuestra perspectiva se desarrolla dentro de un marco teórico más amplio que el marco tradicional económico. En especial, como somos economistas políticos, nos interesa desarrollar conceptos nuevos para problemas que hoy vivimos pero que carecen de abordaje. En especial hay que tomar en cuenta las relaciones intrínsecas entre toda actividad humana productiva y reproductiva, y la Naturaleza, el medio ambiente. Esta es una ausencia teórica muy importante en las corrientes de pensamientos mas difundidas de la actualidad.

- ¿Puede existir una economía política sin incluir el medio ambiente?

Raza: Esa es más o menos la situación actual, donde se olvida la importancia de la Naturaleza. Es la economía política que quiere integrar el ámbito económico con el político desde una perspectiva tradicional, olvidando el ámbito ecológico está ausente. En el campo teórico, nosotros queremos desarrollar la relación con la Naturaleza ya que entendemos que la visión actual es deficiente.

En términos prácticos también debe hacerse, porque las estrategias de muchos gobiernos está centrada a fomentar la actividad económica y quizás a distribuir algunos de sus ingresos en el ámbito social. Pero desde mi punto de vista, el ambiente es también una base energética y material de esta actividad económica y no puede ser olvidado. Hay quienes únicamente toman en cuenta al ambiente dentro de un marco conceptual que quiere sólo fomentar la economía tradicional. Por ejemplo, en términos prácticos los políticos no consideran el medio ambiente, o sólo lo hacen cuando piensan que hay una demanda pública a la que podría responderse. Pero no hay una política sistemática que tome en cuenta esta relación.

- En muchos casos el acceso a los recursos naturales o las condiciones de calidad de vida, terminan en conflictos debido precisamente a que se olvidan esos aspectos ecológicos.

Raza: Creo que muchos conflictos sociales se puedan encontrar y también analizar dentro de éste marco, porque un conflicto sobre el uso de un parque o sobre el aprovechamiento del espacio público, o incluso una disputa sobre la ubicación de una carretera o la construcción de un shopping de gran superficie, no sólo es un conflicto social y económico sino también ecológico. En el centro de esas disputas también están los temas ecológicos, la Naturaleza, y el acceso y la utilización de ella estará en todas las polémicas. Creo que muchos problemas ecológicos son por eso problemas bastante políticos porque involucran conflictos sociales.

En este sentido es importante la noción de distribución ecológica. Ese es un concepto que fue promulgado por Joan Martínez Alier, desde España, y creo que es un concepto importante. Con el se busca integrar la pregunta de la distribución, de la riqueza no sólo económica sino también natural, dentro de un proyecto de ecología popular o desarrollo sostenible.

Por distribución ecológica nosotros entendemos los aspectos sociales referidos al acceso al ambiente y los recursos naturales, y su distribución. Además considera no sólo la presente generación, sino también temporalmente las generaciones futuras. Se atiende la distribución del uso de cierto recurso entre la generación presente y las generaciones próximas. También se considera la distribución espacial de la contaminación del medio ambiente.

Esta noción de distribución ecológica creo que puede apuntalar y apoyar el análisis de estos conflictos y también en la actividad política misma. Porque cuando nosotros empezamos a pensar sobre los conflictos también en sus aspectos ambientales vimos que podrían encontrarse nuevas soluciones, que integraran los temas ecológicos o la defensa de la calidad de vida.

- Desde esta perspectiva, ¿cuál debería ser el papel del Estado en atender problemas sociales y ambientales?

Raza: En primer lugar, no comparto la euforia neo-liberal en cuanto a la capacidad del mercado de solucionar todos sus problemas económicos y sociales. Segundo tampoco creo que el Estado como se encuentra en los países europeos sea algo bueno, sea sólido o eficiente. Claro que se debería modernizar al Estado pero dentro de un marco que no quiere decir desmantelarlo, por ejemplo en todas sus actividades en el campo social.

También creo que como la economía se está internacionalizando, esos aspectos tienen un fuerte papel, tanto en sus impactos ecológicos como sociales. Por ello el Estado debería reformular sus actividades. El Estado nacional dentro de este marco de mundialización e integración regional, está perdiendo en ciertos aspectos su capacidad de gestión. Es el caso en la Unión Europea, donde hay un cuerpo legislativo junto a un cuerpo jurisdiccional que está sustituyendo en alguna medida al papel del Estado nacional. El Estado supranacional podría jugar un papel mayor en cuanto a la regulación de problemas sociales y ecológicos. Pero esto necesitaría también una reformulación del papel de la Unión Europea que, por ahora, permanece más o menos ligada a los intereses empresariales y no tanto a los intereses de los trabajadores y la ciudadanía.

Bajo esta ola de internacionalización de la economía, de la amplificación del espacio económico geográfico, creo que el Estado debe responder especialmente a estos dos niveles, al supranacional y al local, en tanto los gobiernos nacionales pierden mucha de su capacidad de gestión. El Estado local, como son los municipios, obtendrán nuevas competencias y opciones, que a veces las utilizan, pero que en muchos casos no lo han hecho.

- ¿Qué se debería reformar en el caso del mercado?

Raza: La reforma del mercado es bastante dominante en nuestras sociedades. Pero tengo la sensación de que se deberían regular algunos ámbitos. Especialmente los mercados financieros que juegan un papel importantísimo en el comportamiento de nuestras economías, y que pueden tener desempeños bastante destructivos. Se deberían regular estos mercados, por ejemplo con instrumentos económicos, pero a veces quizás también de comando de control sobre los flujos, especialmente de capitales especulativos.

También se tiene que tomar en cuenta que el mercado liberalizado a nivel internacional no sólo tiene ventajas como sugiere la teoría ortodoxa, sino también resulta en efectos negativos en un incremento de la contaminación por causa del tráfico ligado al comercio internacional y también en cuanto a efectos adversos sociales.

Los organismos internacionales como la Organización Mundial de Comercio o la Organización Internacional del Trabajo, debería integrar estándares mínimos tanto en el campo social como en el ambiental. Finalmente, también necesitaría una nueva voluntad política de parte de los Estados del norte, para apoyar a los países del sur en estos cambios.

- En tanto la Teoría de la Regulación advierte sobre los contextos sociales e institucionales de los procesos económicos, e incluso incorpora nuevas temáticas como la ambiental, igualmente queda pendiente la interrogante sobre cuáles son las posibilidades políticas de promover cambios alternativos.

Raza: Creo que los partidos social-demócratas en muchos países europeos no son una fuerza hacia éste cambio. La social-democracia en Europa se convirtió en una corriente bastante neo-liberal en los últimos quince años. Son los otros partidos de izquierda y especialmente los partidos verdes los que podrían jugar un papel más importante en éste sentido.

Creo que el cambio, en caso de llegar, sólo podrá venir por parte de una coalición de movimientos sociales de los países industrializados como también de los países en vía de desarrollo. Hay señales en esta dirección, como son la presencia de ONGs en conferencias internacionales, coordinadas de un modo bastante espontáneo y flexible para presionar por un cierto objetivo político. Y eso parece ser un modo bastante exitoso de los movimientos de cambio, donde el aporte de los países del Sur es muy importante, como los movimientos indígenas, los Sin Tierra o los campesinos en Asia.

Considero que estos movimientos son señales de que es posible exigir ciertos cambios. No veo estos movimientos sociales y de la misma calidad en Europa. Allí también hay movimientos sociales, como el movimiento ambientalista o el feminista, pero parece que tienen problemas, no sólo financieros sino también dificultades en formular una alternativa al discurso dominante; en general predominan las actividades de reacción, de defensa del status quo, defendiendo el Estado benefactor o los sistemas estatales de seguridad social. Pero no hay un proyecto alternativo influyente que se enfrente al discurso dominante. Eso parece estar surgiendo en el Sur.

Entrevista con el economista austríaco Werner Raza


dimecres, 30 d’abril de 2008

Crisi alimentària global

Ziegler culpa biocombustibles por subida precios y pide ayuda donantes
Los biocombustibles y la especulación financiera, junto con la política 'aberrante' del FMI, son las principales causas del aumento de precios de los alimentos, denunció hoy el relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, que calificó la crisis de 'auténtica tragedia'.Ziegler dijo que es 'histórica y esencial' la reunión que de hoy en Berna de las agencias y organismos de la ONU con su secretario general, Ban Ki-moon, para afrontar la crisis alimentaria y apeló a los donantes del Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU a que aumenten sus donaciones porque 'en tres meses ha perdido el 40 por ciento de su poder adquisitivo' por la subida de los precios.Setenta y cinco millones de personas en el mundo 'dependen para su supervivencia de que reciban los suministros del PAM', recordó.El relator, que ofreció una rueda de prensa en Ginebra para hacer balance de su mandato, que finaliza esta semana, aseguró que los biocombustibles son 'un crimen contra gran parte de la Humanidad, algo intolerable' pues la transformación masiva de alimentos para este fin ha provocado la escalada de los precios de productos básicos para la supervivencia de millones de personas.Según datos de la FAO (Fondo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación) citados por Ziegler, en el último año el precio de los cereales, especialmente el trigo, ha aumentado un 130 por ciento; el del arroz (el alimento más consumido del planeta) un 74 por ciento, el de la soja un 87 por ciento y el del maíz un 53 por ciento.La media de aumento del índice alimentario de la FAO, con vegetales, frutas y otros productos, es del 48 por ciento, a lo que hay que añadir los costes del transporte de los alimentos, recordó el sociólogo suizo.Por ello, abogó por una moratoria total e inmediata durante al menos cinco años en la producción de biocarburantes.Ziegler subrayó que la 'masacre cotidiana del hambre' es una crisis 'antigua', pero que en el último mes y medio, con la explosión de los precios en el mercado mundial, 'nuevas clases sociales han caído, por millones, en el abismo del hambre'Y si un hogar europeo dedica un 10 o 12 por ciento de su presupuesto a la alimentación, en el mundo en desarrollo, donde 2.200 millones de personas viven en la extrema pobreza, según el Banco Mundial, la proporción es del 85 o 90 por ciento.Sobre los biocombustibles dijo entender que hay que luchar contra el cambio climático 'pero sin matar a la gente de hambre', y abogó por potenciar el transporte público y otras fuentes de energía, como la eléctrica.'El derecho a la vida y a la alimentación es el que prima', recalcó, y criticó a EEUU, que dedicó el año pasado un tercio de su cosecha de maíz a bioetanol, y a la Unión Europea, por su directiva según la cual en 2020 un 10 por ciento de su combustible debe venir de los biocarburantes.'Todo el mundo está de acuerdo en que la UE no puede proporcionarlo, así que es Africa, que ya está golpeada por el hambre, la que deberá hacerlo', agregó.De la especulación dijo que 'es responsable del 30 por ciento de la explosión de los precios', especialmente la Bolsa de Valores de Chicago, donde los fondos de productos básicos dominan el 40 por ciento de los contratos.Dijo que ambas causas, los biocarburantes y la especulación, 'no son fatalidades' sino que tienen remedio, como son la moratoria y controles más severos, respectivamente.Y finalmente, culpó a la política 'aberrante' del FMI por desarrollar culturas de exportación para reducir la deuda externa en detrimento de agriculturas de subsistencia, abogó por el fin de 'los cultivos coloniales' y recordó que el nuevo director, Dominique Strauss Kahn, 'se ha referido a la moratoria de los biocarburantes como una posibilidad a tener en cuenta'.Entre algunos ejemplos citó a Mali, país agrícola que, sin embargo, debe importar el 83 por ciento de los alimentos, esencialmente arroz, o Senegal, que importa el 82 por ciento de su alimentación.

dimarts, 29 d’abril de 2008

Publico.es > España > catalunya impondrá cupo


Victoria de lo público sobre lo privado o, al menos, así lo manifestaron los sindicatos y los partidos políticos que conforman el tripartito catalán después de que se presentara, en rueda de prensa, el anteproyecto de Ley de Educación de Catalunya (LEC).
El conseller d'Educació, Ernest Maragall, anunció que la Generalitat limitará el número de inmigrantes en los centros educativos por zonas para evitar los guetos. Educación prevé que los centros con menos inmigrantes aumenten su cuota de alumnos en un 10%, para así dar cabida a los chicos llegados del extranjero. La realidad actual es que los institutos públicos asumen un 80% de los inmigrantes, frente al 20% de los centros concertados.
Más autonomía
El Govern también se posicionó sobre un tema muy reivindicado en la huelga del 14 de febrero y, por fin, hubo veredicto: la Generalitat no abrirá los centros públicos a la gestión privada. Para CC OO este punto deja claro que "la huelga de la enseñanza del 14 empieza a dar sus frutos". Aunque lo cierto es que el Govern se reserva la posibilidad de crear consorcios que gestionen los centros públicos.
Otra de las novedades es que Educación otorgará más autonomía a los centros escolares, de manera que podrán elegir profesorado, contenidos lectivos propios y director. Sobre este punto, el sindicato de profesores, Ustec, se mostró en contra, ya que afirma que puede ir en detrimento de las condiciones laborales del profesorado.
De los 3 a los 16 años
En la obligatoriedad de la educación también habrá cambios. Los alumnos empezarán a ir al colegio a los tres años y acabarán a los 16. Además, en los estudios post obligatorios el Govern incrementará las becas por méritos y las becas salario.
En el terreno de la financiación, la Generalitat se ha comprometido a aumentar los recursos de la educación general hasta alcanzar, al menos, la media de inversión de los países europeos.

dimarts, 8 d’abril de 2008

Contra la crisis

Contra la crisis

Per: Salvador Milà

Se empieza a asumir que nuestra economía ha entrado en recesión, con una crisis que si bien se hace más mediática -por anunciada- en la promoción inmobiliaria y en la construcción, extenderá sus efectos a los sectores asociados -maquinaria, equipos domésticos, automóvil, utillaje...-, en tanto sus raíces están en el sector financiero y en el sector energético, que por primera vez se muestra incapaz de satisfacer el crecimiento de la demanda mundial de petróleo; a todo ello se une el incremento de las materias primas y de los precios al consumo, especialmente en los alimentos y bienes básicos y -en fin- el consiguiente incremento del paro, la precariedad, el absentismo.
Como sucede siempre en estos casos, los representantes empresariales y algunos economistas piden la adopción de un plan de medidas que permitan atenuar el golpe y reanudar un nuevo periodo de crecimiento económico. Esquemáticamente, se pide más inversión pública en infraestructuras y promoción de suelo y vivienda, rebajas fiscales, flexibilidad laboral, contención salarial, bajada de tipos de interés, y reducción de los servicios públicos. Es la receta clásica, business as usual.

Pero inmediatamente se impone una reflexión: no estamos en la misma situación que en anteriores crisis económicas ni el contexto económico y social son los mismos, ni a escala mundial ni en nuestro entorno social y económico inmediato: el petróleo no bajará, sino que subirá, al igual que las materias primas: cobre, hierro, fosfatos y otros minerales, maderas, fibras, etcétera, tanto por una demanda creciente en todo el mundo como por su propio agotamiento o por los límites físicos para su obtención. Ya no se pueden ignorar los impactos ambientales que afectan directamente a la economía y a la salud humanas: escasez de agua, contaminación de aire, suelo y otros recursos, pérdida de biodiversidad que se traduce en disminución de cantidad y calidad de alimentos, etcétera. Y en el orden social no se pueden evitar los efectos de la globalización ni los flujos migratorios motivados por el crecimiento demográfico y el mal reparto de la riqueza.

¿Por qué no invertir en aquello que nos hará más competitivos y más cohesionados socialmente? Debemos hacer de la actual crisis y de las necesarias medidas que adoptar una oportunidad para modernizar nuestra economía y nuestra sociedad; llevar a la práctica, de una vez por todas, los cambios estructurales que requiere un desarrollo sostenible y socialmente justo; abordar el cambio de modelo energético y de infraestructuras; sacar todas las ventajas de la nueva economía del conocimiento y de la información y corregir insuficiencias educativas y asistenciales, desigualdades e injusticias que afectan al orden social y, por tanto, a la calidad del trabajo y a la cohesión social.

Invertir en infraestructuras sí, ¿pero cuáles?; ¿más autopistas y autovías que se agotan con mayores índices de congestión viaria, mayores costes de transporte, más ineficiencia y más contaminación? -aspectos estos en los que somos líderes europeos-; o bien ¿más ferrocarril convencional, de pasajeros y de mercancías, a poder ser de ancho internacional, más transporte público en las áreas urbanas y entre las grandes conurbaciones de nuestro país? -aspectos estos en los que estamos a la cola de Europa-; ¿más destrucción del territorio para alimentar una especulación inmobiliaria estéril y costosa en términos sociales y ambientales o nuevas políticas de reforma y mejora urbana, de acceso a la vivienda en diversas modalidades asequibles; de rehabilitación y ecoeficiencia?

En los sectores industriales, ¿seguir apostando por las viejas tecnologías en el campo de la producción de energía -como es el caso de las nucleares- o en la fabricación de automóviles privados -con los mayores costes económicos y ambientales asociados-, o apostar por el sector de las energías renovables -en el que tenemos las bases empresariales y de entorno para ser una primera potencia mundial- y por la expansión y reconversión del sector de automoción hacia los equipos de transporte ferroviario, tranviario y de vehículos de transporte público? ¿Más subvenciones y facilidades para cerrar y deslocalizar empresas, o más ayudas a la innovación, a la eficiencia y a la mejora de la productividad basada en la calidad y la estabilidad, también, del trabajo?
Tres cuartos de lo mismo en los sectores de servicios públicos y privados: ¿seguir basándolo todo en el turismo y en el comercio o apostar por sectores con mayor valor añadido de conocimiento y de servicio: sanidad, servicios especializados, información?
No debemos inventar nada -lo que tampoco estaría mal, por una vez-, sino seguir el ejemplo de nuestros vecinos y competidores: Francia, Reino Unido, Alemania, Finlandia, Suecia.., que están ya aplicando programas anticrisis que toman el eje medioambiental, los servicios avanzados y la cohesión social como factores de innovación.

Pero para que ello sea posible en nuestro país debemos sacar las consecuencias de una reflexión de Albert Einstein: 'El mundo no evolucionará, ni superará su situación normal de crisis, si continuamos utilizando la misma forma de pensar que originó esta situación'.

dilluns, 7 d’abril de 2008

La UE cuestiona los biocarburantes

La Presidencia de los Veintisiete no descarta revisar el objetivo de alcanzar un 10% de utilización en 2020

El próximo Gobierno español ya tiene sobre la mesa su primer rompecabezas en materia energética. Varias organizaciones ecologistas, entre ellas Greenpeace y Amigos de la Tierra, han pedido a la Unión Europea que dé marcha atrás en su apuesta por los biocombustibles. El objetivo de los Veintisiete, por el momento, es que el 10% del carburante utilizado en la UE en 2020 sea biocombustible.

Las ONG argumentan que el desvío de cereales a la industria de los biocarburantes contribuye a la subida del precio de los alimentos y a la deforestación de Brasil y el sureste asiático. Además, señalan que el apoyo a los combustibles verdes puede aumentar las emisiones de dióxido de carbono, en lugar de reducirlas, según sugieren estudios recientes.
"Hay que hacer más análisis"

El pasado 13 de marzo, el primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, presidente de turno de la UE, admitió que los países europeos no descartan revisar el objetivo obligatorio europeo del 10%. "Habrá que hacer más análisis, pero todavía no tenemos ninguna respuesta clara", manifestó en el transcurso de la Cumbre de Primavera en Bruselas. El jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, fue más allá y solicitó "un examen muy profundo" de ese objetivo.
Alemania ha recogido el guante lanzado en la UE. El titular de Medio Ambiente, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, anunció el pasado viernes la suspensión definitiva del plan germano de aumentar del 5% al 10% el porcentaje de mezcla de bioetanol en la gasolina para 2009. "El hecho de que prescindamos de elevar la cuota al 10% no significa que pongamos en entredicho el uso de biocarburantes. Simplemente hay que revisar la estrategia en lo que respecta al porcentaje y a su sostenibilidad", declaró Gabriel.
El Gobierno alemán tomó la decisión tras conocer el número de coches en el país que no disponen de un motor adecuado para tolerar ese aumento: tres millones en lugar de los 375.000 estimados inicialmente. Sin embargo, el ministro de Economía, Michael Glos, ha asegurado al diario Welt am Sonntag que fue consciente de las "contradicciones" del plan de Gabriel hace dos años, cuando comprobó la "tala indiscriminada" de la selva de Malasia con el fin de dedicar el territorio a cultivos para biocombustibles.
España, con la vista en la UE

Por el momento, el Gobierno español no se ha pronunciado en este debate incipiente. Fuentes del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, sin embargo, sostienen que el nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tendrá que estudiar la posible revisión del objetivo, "en función de lo que hagan los demás países europeos". Según estas fuentes, "no hay ninguna decisión tomada de momento, ni se sabe si los objetivos se vana poder cumplir".
El Ministerio de Medio Ambiente, en cambio, considera que la posición española es "clara y contundente". El gabinete de Cristina Narbona exige un "requisito fundamental" para facilitar el cumplimiento ya establecido del 10%. Los biocarburantes utilizados en la UE deberán cumplir durante todo su ciclo de vida unos objetivos estrictos de ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero, situado entre un 30% y un 40%.

Además, indican fuentes del Ministerio, "deben existir unos criterios básicos de sostenibilidad, tanto referidos a los aspectos medioambientales como a los aspectos sociales y económicos".
La posición crítica, pero comprometida con el objetivo del 10%, del equipo de Narbona contrasta con el radicalismo de las principales organizaciones ecologistas europeas. Birdlife ha manifestado en un comunicado que "es momento de que la UE sea valiente y acepte que las actuales propuestas sobre estándares y objetivos de biocombustibles son inaceptables y crean el riesgo de exacerbar la crisis climática y devastar hábitats naturales".

La organización Amigos de la Tierra, por su parte, cree que las negociaciones de la UE buscan "vestir de verde a los biocombustibles, cuando éstos están causando daños medioambientales".

MANUEL ANSEDE - Madrid - 06/04/2008 22:57


PÚBLICO.ES - Madrid - 07/04/2008 11:07

Comparar la Internet actual con la que disfrutaremos en pocos años será similar a confrontar un Seat 600 con un Bugatti Veyron.
Según revela The Times, el centro CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), ya está trabajando en una conexión a Internet 10.000 veces superior a la actual.
Los beneficios que este desarrollo comportará no son baladíes: descargar una película llevará apenas unos segundos, facilitará la explotación de los juegos en red entre cientos de usuarios y permitirá realizar videollamadas de alta definición por el coste de una llamada local.
Revolucionará la sociedad

Pese a que aún quedan muchos años para disfrutar de este tipo de redes en el entorno doméstico, los cambios de velocidad "revolucionarán la sociedad", vaticina David Britton, profesor de Física en la Universidad de Glasgow (Escocia) y líder del proyecto. "Con este tipo de poder de computación las futuras generaciones tendrán la capacidad para colaborar y comunicarse de una forma que las personas mayores jamás pudieron llegar a imaginar", asegura.
Aún quedan muchos años para disfrutar de este tipo de redes en el entorno doméstico
El ‘subidón' de velocidad se hará realidad mediante el desarrollo de una nueva red de transmisión de datos de información conseguido con el acelerador de partículas más poderoso del mundo.

Si se cumplen las previsiones que barajan los físicos del CERN, la Internet 10.000 veces más veloz echará a andar este verano cuando se active la nueva red llamada The Grid. Se culminará de esa forma un trabajo de más de siete años.
The Grid va desarrollándose poco a poco: en la actualidad existen unos 55.000 servidores que utilizan esta tecnología. Una cifra muy alejada de los 200.000 con los que se espera contar en los próximos dos años.

dimarts, 1 d’abril de 2008

Economia del "Long Tail"

Voldria recomanar-vos un llibre que he llegit aquestes festes i que m’ha semblat realment interessant i fàcil de llegir. L’autor del llibre és Chris Anderson editor de la revista Wired i el llibre es diu “La economia del long tail”.

El tema que tracta aquest llibre, ja l’hem tractat a les classes del professor Andrés Pedreño, però crec que val la pena parlar-ne un poc més.

Quan voltes vegades ens preguntem que ens aporta o quins avantatges té internet per a desenvolupar la nostra economia, tothom coincidim en que és una eina que facilita la comunicació, la presa de decisions, etc i etc.
Crec que és cert el què pensem sovint sobre internet, però jo afegiria una altra reflexió que també apareix al llibre de Anderson. És la següent:

“De la sociedad de masas a la sociedad de nichos”

Partint d’esta afirmació, que crec que és ben certa, pense que internet ha o està canviant la societat. Si parlem amb els nostres pares sobre la seua infantesa ens adonarem que pràcticament a la televisió (els qui la tenien) tan sols s’escoltava o es veia uns pocs cantants, o uns pocs productes publicitats, etc. Tothom parlava del que havia vista a la televisió, perquè gairebé tothom havia de vore el mateix. Jo a açò l’anomenaria societat de masses.
Ara bé, avui en dia és pràcticament al contrari, cada individu té accés en la red a les seues pròpies inquietuds, aficions, interessos, etc.
Pensem sinó, en la gent que es baixa música per l’Emule, en Youtube, iGoogle, etc. Crec que ja estem en una “societat de nichos”

Ara bé, parlant més tècnicament podria dir que el que he dit fins ara és una demanda de consum molt difusa, molt dispersa però enorme, és a dir nichos de demanda. I crec que aquí és on està el punt clau del futur d’un negoci.
M’explique: si s’és capaç d’analitzar i de localitzar un “nicho” i adequar-nos o saber que demanden, podem tenir èxit en un negoci. Pensem en la paraula “nicho” globalment, és a dir milers i milers de persones sense comunicació física o directa però amb unes demandes comuns d’un cert producte.

Crec què la nova societat, ofereix grans possibilitats per a iniciar projectes personals, negocis. Pensem, com deia Andrés, en blogs que han competit amb els principals mitjos de comunicació dels EUA en assumptes com la guerra d’Iraq.

Per concloure afirme que el negoci que no utilitze internet acabarà "morint".

diumenge, 17 de febrer de 2008

Flujo de capitales especulativos vs flujos de capitales a medio-largo plazo

M’agradaria plantejar aquest tema, perquè em sembla molt interessant i un factor o causa explicativa del subdesenvolupament de moltes zones del món, especialment d’allò anomenat "Sud".
Potser aquest un debat massa llarg que necessitaria una mena d’acotació per tal de traure conclusions positives.
Dit això, passe a mostrar-vos el meu pensament sobre aquest tema que està influenciat en gran part per les lectures de Stiglitz, en concret pel llibre "Cómo hacer que funcione la globalización".

Com ha dit avui un company a classe, el què coneixem per liberalització financera té el seu origen a Ronald Reegan i Margaret Thatcher, per tant crec que està fora de dubte que l'actual globalització si que té un substrat o base purament neoliberal o ortodoxa, ja que l'actual globalització es reconeix i s’identifica amb els seus orígens.
Com a conseqüència d'açò, i ara parle del títol d'aquesta entrada, una gran part dels moviments de capital que hi ha actualment en el món, més agudament als països del Sud (països més pobres) , té un caràcter purament especulatiu i a curt plaç (com bé explica Stiglitz) al llibre citat adés. Estos fluxos de capital especulatiu crec que són en part responsables del subdesenvolupament de molts països. M'explique:
Esta gran entrada d'inversió estrangera a països prèviament afectats per plans de reestructuració ideats pel FMI, BM... ha creat una situació en què estos fluxos especulatius han entrat a països, on deixant de banda la mà d'obra barata i abundant, no han hagut o no han sigut sotmesos a cap tipus de fiscalitat que reportara al país receptor cap tipus de benefici per la pròpia entra d'eixe capital.
Benefici imprescindible per tal de desenvolupar societats i països que manquen d'un teixit social i econòmic. Com va a poder desenvolupar-se un país que a dures penes obté ingressos i que no pot repercutir-los en creació de capital humà (educació, sanitat, etc) i infraestructures? Com és acceptable que els recursos d'una societat o país, no els hi reporte cap tipus de retribució (cap, o molt poca) econòmica que els hi permeta desenvolupar-se?
Crec què està prou demostrat que les politiques del FMI i el BM, juntament amb aquest tipus de fluxos especulatius no han estat encertats sinó més bé tot el contrari.

Sembla curiós, que alguns països que no han seguit les polítiques del FMI, BM... cresquen avui a ritmes del 10% anual en termes de PIB. Països com la Xina o India, on la legislació vigent contempla que la entrada de capital estranger no ha de tindre un caràcter especulatiu ni a curt plaç.

Benvinguts al meu blog

Este és el meu blog companys/es d'econòmiques de la UA